“Veo rasgos narcisistas en el presidente – El reportero andino

Primero fue el Chifagate y las citas clandestinas con empresarios chinos. Acto seguido, las mujeres que lograron contrataciones con el Estado después de pasar por Palacio de Gobierno. Para ambos casos, el presidente José Jerí tuvo distintas versiones.

Convocamos al psicoterapeuta —y columnista de Perú21— Gonzalo Elías para sentar al mandatario en el diván y entender su proceder, por lo menos, cuestionable.

Desde la psicología, ¿qué decir del presidente Jerí y sus versiones?

Primero, quiero aclarar que al señor José Jerí no lo conozco… Creo que siempre se ha mostrado como una persona no muy transparente.

¿Cómo lo notas?

Cuando una persona tiene distintas versiones, incluso contradictorias… Porque es normal que uno tenga lados y facetas, pero otra cosa es mentir. Y algo que no falla es el lenguaje corporal. Más del 50% de la comunicación humana es no verbal. Cuando vemos al señor Jerí dando estas explicaciones en la televisión, incluso hasta da vergüenza ajena. Sentí que estaba cavando su propia tumba. Se ponía nervioso. Es una pena porque solo tenía que hacer las cosas bien unos meses. ¿Qué tan difícil es hacer las cosas bien por unos meses?

Ahora, también hay torpeza, ¿no?

El mal de nuestros políticos se resumen en eso: torpeza y falta de honradez. Tenemos políticos inteligentes pero corruptos. Y a veces políticos poco inteligentes pero honrados. Y lo que estamos viendo en los últimos años es: políticos que ni son inteligentes ni son honrados.

¿En Jerí hay tal vez una vanidad excesiva?

Veo rasgos narcisistas en el presidente Jerí. La vanidad, ser pretencioso, este tema de ser mujeriego, por algo le dicen ‘Pajerí’. Lo veo como una persona mañosa.  

¿En qué sentido es una persona mañosa?

En varios sentidos. Es mañoso políticamente. Sé de buenas fuentes que él era un lobista desde antes. El lobista suele ser una persona mañosa.

Pero al inicio de su gestión se mostró como “buena gente” y que estaba presente, que comunicaba.

Es que también tiene virtudes. Se le vio chambeando. Iba con los policías. Se remangó la camisa. Tonto no es y tampoco es brillante. No pudo durar ni tres meses a la altura del cargo. No da la talla. Y bueno, prácticamente se ha encontrado el puesto.

¿Qué de él lo traiciona?

Su vanidad, su narcicismo. Es mujeriego. Contrata mujeres en el Estado (después de sospechosas reuniones nocturnas), una que entra en la tarde y sale de Palacio al día siguiente. Se junta en clubes de Lima con gente que también es mañosa. Lo traicionan su falta de valores y sus rasgos de personalidad.

Sin embargo, desde el inicio tenía cuestionamientos (uno de ellos vinculado al caso de una violación) y casi pasó por agua tibia.  

Lo que también habla de nuestro machismo, de nuestro lado incluso un poco misógino. Eso también habla de nosotros como sociedad. Pero también se dice: “bueno, ya, no nos vamos a meter con su vida personal si es que es un presidente honesto y ejecutivo”. Y al final pasa lo que siempre pienso: ¿qué tanto uno puede separar a la persona del profesional?

 

 

Entonces, ahora que se vienen las elecciones, ¿cómo elegimos tomando en cuenta esos factores del comportamiento, de lo emocional?

Eso es superimportante. El voto es emocional. No nos engañemos. ¿Cuántas personas leen los planes de gobierno? Debe ser el 1%. Mi sugerencia es analicemos también la inteligencia emocional.

¿En qué debemos fijarnos?

En el lenguaje no verbal. Los antecedentes. Lo que hacen con su vida privada, al final, sí nos importa. Hay datos de la vida personal que nos pueden hacer, por lo menos, dudar, evaluar e investigar. Son personas que van a tomar decisiones que nos afectarán a todos los peruanos.  

¿También debemos evaluar si estamos frente a un candidato impulsivo, de un temperamento desmedido?

Por supuesto. La impulsividad nos dice mucho de un político. De nuevo, no han pasado ni tres meses y el presidente ya se está poniendo un disfraz para encontrarse en un chifa… Esa impulsividad de usar su cargo de presidente de la república para probablemente hacer algún tipo de lobby y después salir —también impulsivamente— a tratar de arreglarla…  

Ahora tendremos candidatos de TikTok, que se hacen fuertes a partir de esa plataforma, donde mucho es apariencia y brutalidad.

A propósito del término brutalidad, sí creo que estamos un poco brutos o tarados para guiarnos solo por las apariencias.

Por quien grita más, quien insulta más…

Hemos caído en una cultura bien superficial, que se guía del TikTok, de las apariencias, del videito, del bailecito; que están bien, pero hay que buscar un poco más de contenido, de sustancia, de profundidad, de inteligencia…

Hay que ir más allá del video viral de TikTok.

El funcionario asumirá un cargo importante que afecta la vida real y cotidiana de las personas.  

En nombre de la espontaneidad, del “ser real”, estamos viendo cada barbaridad…

En la política no puede pasar eso. Estamos hablando de funcionarios que van a trabajar con nuestro dinero y que van a tomar decisiones que afectan nuestra vida, la vida de nuestros hijos y la vida de nuestros padres. Es nuestra responsabilidad poner a alguien que esté capacitado. Solo tienes que elegir a alguien hábil y honesto.  

 

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By admin

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