El Gobierno de Estados Unidos publicó la Determinación Presidencial Nº 2026-04, de fecha 14 de enero de 2026, por la cual el presidente Donald Trump designó a Perú “como un Aliado Principal no perteneciente a la OTAN de los Estados Unidos para los fines de la Ley y la Ley de Control de Exportación de Armas (22 U.S.C. 2751 y siguientes)”.
Con esta designación, nuestro país se suma a Argentina y Colombia como los únicos países de América Latina que tienen este estatus, lo cual implica un reconocimiento de una alianza de nuestro país con el gobierno estadounidense.
Un vocero de la embajada de los Estados Unidos comentó a Perú21 que “esto forma parte de los esfuerzos continuos de cooperación en materia de seguridad y del diálogo bilateral”.
LLEGÓ NAVARRO
Precisamente, este martes 3, el presidente encargado, José Jerí, recibió las cartas credenciales del nuevo embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, en Palacio de Gobierno.
Como se sabe, el diplomático fue elegido -en el cargo extraordinario y plenipotenciario- por el mandatario Donald Trump el pasado 16 de junio y confirmado por el Senado el 18 de diciembre.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR EN LA OTAN?
El estatus de Aliado Principal No Miembro de la OTAN (MNNA) es una designación conforme a la legislación de Estados Unidos que otorga a socios extranjeros ciertos beneficios en las áreas de comercio de defensa y cooperación en seguridad. La designación MNNA es un símbolo poderoso de la estrecha relación que Estados Unidos mantiene con dichos países. Si bien el estatus MNNA proporciona privilegios militares y económicos, no conlleva ningún compromiso de seguridad con el país designado.
Más allá de la formalidad diplomática, el estatus implica beneficios concretos que refuerzan la capacidad operativa de nuestras Fuerzas Armadas y consolidan la imagen del país como socio confiable en la seguridad global.
Acceso preferente a material y tecnología:
El Perú sería elegible para préstamos de material, suministros y equipos destinados a investigación, desarrollo, pruebas o evaluaciones cooperativas. Este acceso no solo moderniza la infraestructura militar, sino que también permite al país participar en proyectos de innovación tecnológica junto a socios estratégicos.
Reservas de guerra en territorio nacional:
Otro beneficio clave es la posibilidad de que el Perú sea considerado ubicación para mantener reservas de guerra de propiedad de Estados Unidos, fuera de instalaciones militares norteamericanas. Este hecho refuerza la confianza bilateral y convierte al territorio peruano en un punto logístico de relevancia regional.
Capacitación y cooperación multilateral:
La designación habilita al Perú para suscribir acuerdos de capacitación cooperativa con Estados Unidos, tanto en esquemas bilaterales como multilaterales. Estos convenios, bajo arreglos financieros recíprocos, garantizan el reembolso de costos directos y aseguran un entrenamiento de alto nivel para las fuerzas nacionales.
Prioridad en artículos de defensa excedentes:
Finalmente, el país sería elegible para la entrega prioritaria de artículos de defensa excedentes, conforme a la Ley de Asistencia Exterior de Estados Unidos. Este acceso preferente, especialmente relevante para naciones ubicadas en el flanco sur de la OTAN, permitiría al Perú fortalecer su equipamiento sin asumir los costos de adquisición plena.
Si bien los beneficios son tangibles, la designación también implica responsabilidades políticas y diplomáticas. El Perú deberá mantener estándares de transparencia, disciplina institucional y alineamiento estratégico para sostener la confianza de sus socios. En un contexto de modernización de nuestras Fuerzas Armadas y sobre todo en nuestra flota aérea de combate, este hecho toma relevancia pues el F-16 norteamericano es uno de los aviones que el gobierno de José Jerí evalúa para comprar.
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