El Papa acepta la renuncia del vicario – El reportero andino

El Papa León XIV ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas (Perú) presentada por S.E. Mons. José Javier Travieso Martín, C.M.F. La noticia fue comunicada a través del Boletín de la Santa Sede, poniendo fin a más de una década de servicio episcopal en una de las iglesias más exigentes y vastas de la Amazonía peruana.

Un misión exigente en la Amazonía

El Vicariato Apostólico de San José del Amazonas es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica de rito latino que abarca un territorio extenso en la región de Loreto, en la Amazonía peruana. Cubre alrededor de 150 000 kilómetros cuadrados y atiende a una población mayoritariamente indígena y rural a través de once parroquias distribuidas a lo largo de ríos y selva profunda.

En este contexto, el vicario apostólico no actúa como un obispo diocesano ordinario, sino como representante directo del Papa en una iglesia que aún no ha sido erigida como diócesis. La figura del vicario apostólico es propia de territorios misioneros o de estructuras eclesiales donde la presencia de la Iglesia requiere un liderazgo pastoral cercano y adaptado a realidades culturales diversas.

Un español nombrado obispo en Perú

José Javier Travieso Martín, C.M.F., es un religioso claretiano nacido en Don Benito, Badajoz (España), el 5 de febrero de 1952. Ingresó en la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos), hizo su profesión religiosa en 1968 y fue ordenado sacerdote en 1976.

Travieso Martín desarrolló su ministerio inicialmente en España, desempeñándose como asistente parroquial, capellán escolar y profesor de religión. Más tarde se dedicó a la formación teológica, obteniendo una licenciatura en Pastoral Juvenil en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, y fue enviado a Lima, Perú, donde trabajó como profesor y director de estudios en el Instituto de Estudios Teológicos Juan XXIII.

En Perú, continuó su labor educativa y pastoral, enseñando teología en el Seminario Mayor “San Carlos y San Marcelo” y en la Universidad Católica de Trujillo. En 2009 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Trujillo, y el 1 de noviembre de 2014 el Papa Francisco lo designó vicario apostólico de San José del Amazonas, cargo que ejerció desde el 1 de febrero de 2015 hasta la aceptación de su renuncia a comienzos de 2026.

Un pastor misionero en medio de la Amazonía

Durante su ministerio en el Vicariato, Mons. Travieso se distinguió por su cercanía a las comunidades ribereñas e indígenas, apoyando tanto la evangelización como iniciativas de desarrollo pastoral y social en uno de los territorios más difíciles de la Iglesia en América Latina. El vicariato, con una gran proporción de fieles católicos entre su población, ha sido tradicionalmente un terreno exigente para la evangelización y el acompañamiento espiritual.

Además de su labor en la jurisdicción apostólica, Mons. Travieso ha mantenido vínculos con la Conferencia Episcopal Peruana y ha participado en encuentros regionales —como el controvertido Sínodo para la Amazonía—.

Un perfil marcado por el Sínodo para la Amazonía

El ministerio episcopal de Mons. José Javier Travieso Martín ha estado estrechamente vinculado al enfoque pastoral promovido durante el Sínodo para la Amazonía celebrado en 2019. El entonces vicario apostólico de San José del Amazonas no fue un mero participante, sino que desempeñó funciones de responsabilidad como relator de uno de los llamados “círculos menores” en lengua española, encargados de recoger y sintetizar propuestas para el documento final.

En ese contexto, Mons. Travieso defendió reiteradamente la necesidad de una Iglesia “con rostro amazónico”, subrayando conceptos como el “clamor de la tierra y de los pobres”, la denuncia del extractivismo y la llamada a una triple conversión pastoral, ecológica y sinodal, en línea con la encíclica Laudato si’. Sus intervenciones y textos asumieron un lenguaje característico del marco sinodal, en el que la cuestión ambiental y la realidad de los pueblos indígenas ocupan un lugar central.

Antes y después del Sínodo, el prelado participó en encuentros y foros vinculados a la preparación y recepción del proceso amazónico, algunos de ellos en colaboración con organismos como la REPAM y entidades dedicadas a la defensa de los derechos indígenas. En estos espacios insistió en la urgencia de proteger el territorio amazónico, advirtiendo sobre las consecuencias globales de la degradación ambiental y apelando a nociones como el “cuidado de la Casa Común” y el llamado “Buen Vivir”.

Este enfoque pastoral, compartido por otros obispos de la región, ha sido valorado positivamente por quienes defienden una mayor implicación de la Iglesia en las causas socioambientales, pero también ha suscitado reservas en sectores eclesiales críticos con una lectura del Sínodo que, a su juicio, corre el riesgo de diluir el anuncio explícito del Evangelio en categorías sociopolíticas o indigenistas.

Con la aceptación de su renuncia, concluye una etapa marcada por la aplicación local de las líneas pastorales emanadas del Sínodo para la Amazonía. La designación de su sucesor permitirá comprobar si la Santa Sede opta por una continuidad clara de este enfoque o por una reorientación del gobierno pastoral del vicariato en una región clave para la Iglesia en América Latina.

By admin

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *