En esta temporada de verano, miles de familias acuden a diversas piscinas para refrescarse y disfrutar del sol. Sin embargo, los riesgos de acudir a piscinas que no tienen garantía sanitaria pueden causar en los usuarios desde infecciones hasta enfermedades que compliquen gravemente la salud, como la ameba come cerebros.
Por ello, el Ministerio de Salud junto a Digesa realizan la vigilancia sanitaria de piscinas públicas y privadas de uso colectivo para conocer su estado actualizado.
¿Qué medidas se deben cumplir para que una piscina sea saludable?
Las piscinas públicas y privadas son evaluadas mediante cuatro criterios importantes y están obligadas a cumplirlos de acuerdo a la normativa:
1. Calidad microbiológica del agua
Se realiza un control de cloro residual y control de turbiedad del agua. Por lo tanto, se insta a que las piscinas se encuentren dentro del rango de 0.4 a 1.2 mg por litro de cloro residual.
2. Calidad de limpieza
Otro parámetro a evaluar es la limpieza del estanque, es decir, que el agua sea transparente y las canaletas se encuentren limpias, que no haya residuos de sólidos flotantes como hojas o excretas de aves, y que existan medidas para la eliminación de criaderos de zancudos Aedes aegypti.
Asimismo, el lugar donde se encuentra la piscina debe contar con recipientes para la segregación de los residuos sólidos a su alrededor.
